martes, 18 de agosto de 2015

Sarajevo, entre Oriente y Occidente


En 1984 Sarajevo fue sede de los XIV Juegos Olímpicos de Invierno. Entonces formaba parte de la ex República de Yugoslavia y fueron los primeros JJOO de invierno que se organizaban en un país socialista. Me la imaginaba blanca, cubierta de nieve, alegre y llena de jóvenes atletas dispuestos a comerse el mundo.

Ocho años más tarde, y justo cuando Barcelona estaba a punto de inaugurar los Juegos Olímpicos del 92, Sarajevo sufría una devastadora guerra. Los motivos de la Guerra de los Balcanes, y concretamente su versión más cruel en la Guerra de Bosnia, son complejos y no es mi intención analizarlos, ni estoy capacitada para ello ni es el objetivo de este blog de viajes. De todas formas, antes de realizar un viaje a los países de la ex Yugoslavia es muy recomendable empaparse sobre ese conflicto que forma parte de nuestra historia reciente y es necesario no olvidar.





Durante aquellos años, Sarajevo salía casi a diario en las noticias. Entonces ya no la imaginaba blanca, sino gris, triste y roja sangre.
El pasado mes de junio la pude contemplar blanca y roja. El color blanco de los inmensos cementerios que cubren las colinas de la ciudad y el rojo de sus rosas. No se trata de flores, las rosas de Sarajevo son manchas de color rojo que pueden verse en el suelo repartidas por distintos puntos de la ciudad, recuerdo de los impactos de mortero lanzados por el ejército serbio entre 1992 y 1995 que se han llenado de una especie de resina como cicatrices para el recuerdo.



Rosas de Sarajevo

Caminando por la ciudad, mirando las caras de la gente, inventé muchas historias y me imaginé muchas situaciones, casi todas tristes. Observando gente de mi generación pensé en su juventud perdida y en las secuelas que ya marcan toda una vida. Se calcula entre 150.000 y 200.000 muertos y 4 millones de desplazados.


Sin embargo, parece que los habitantes de Sarajevo lo que quieren es mirar adelante, es una ciudad alegre, a la gente le gusta hacer vida en la calle y la animación está asegurada. Visitamos Sarajevo en Ramadán y pocos minutos después de que un petardazo anunciara la ruptura del ayuno, los restaurantes se llenaron de familias y grupos de amigos para celebrarlo juntos. Más de la mitad de la población de Sarajevo es musulmana pero en la llamada Jerusalén de Europa, los bosnios musulmanes conviven con los serbios ortodoxos, los católicos croatas y algunos judíos.

Mezquita Ghazi Husrev-bey

Mezquita Ghazi Husrev-bey

Mezquita Ghazi Husrev-bey

Sarajevo nos sorprendió, es una ciudad encantadora a pesar de que los continuos detalles que recuerdan el reciente pasado te borran la sonrisa por unos instantes. Señales de metralla en las fachadas, algún edificio bombardeado sin reconstruir o placas conmemorativas que ayudan a no olvidar.






Situada en un valle y rodeada de verdes colinas, los minaretes de sus mezquitas se alzan sobre los tejados.


Nos sentimos en Oriente paseando por su barrio turco, edificado en el siglo XV como fortaleza para el Imperio otomano, llegándose a convertir en los siglos XVI y XVII en la segunda ciudad del Imperio, tras Estambul. Es el barrio más bonito de la ciudad y donde se encuentran la mayoría de monumentos de interés, casi todos reconstruidos tras la guerra, además de muchas tiendas y cafés.
A pocos pasos y caminando por la animada Calle Ferhadija, sus elegantes edificios recuerdan que Sarajevo formó parte del Imperio austrohúngaro.
Cuando se firmó el Tratado de Berlín en 1878 y se reorganizó Europa, la parte de Bosnia que había pertenecido al Imperio otomano pasó a formar parte de la corona austrohúngara. Aquella decisión no gustó a todos, y el día 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando -heredero de la corona- y su esposa Sofía que estaba embarazada, morían asesinados por un nacionalista serbio junto al Puente Latino. Este hecho fue la chispa que desencadenó un mes más tarde, la Primera Guerra Mundial.


VISITA DE LA CIUDAD VIEJA (STARI GRAD)

Empezamos el recorrido en la parte alta de una colina cubierta por un impresionante mar de tumbas blancas con vistas a la ciudad, el Cementerio Alifakovac.




Descendemos por la pendiente de la empedrada Calle Veliki Alifakovac hasta el río.




Antes de cruzar el puente nos fijamos en una bonita casa de estilo otomano, Inat Kuca, ahora un restaurante. Parece ser que anteriormente estaba en la orilla opuesta y para construir el Ayuntamiento (actual Biblioteca) debían derribarla. El tozudo propietario se negó a irse y desmontaron la casa piedra a piedra para volverla a construir justo enfrente.




Cruzamos el puente, uno de los trece que cruzan el río Miljacka y nos encontramos de frente con uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.
Se trata de la Biblioteca Nacional de Bosnia (Gradska Vijecnika) aunque se construyó en 1892 como sede del Ayuntamiento. Después de la II Guerra Mundial se reconvirtió en biblioteca.




Tal como recuerda una inscripción en su fachada, la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, los asesinos serbios la quemaron y se perdieron más de dos millones de libros y 700 manuscritos de valor incalculable. “Do not forget, remember and warn!”




Paradójicamente, el individuo que ordenó el bombardeo, Nikola Koljevic, había sido un usuario habitual de la biblioteca, un hombre culto, un profesor universitario de literatura especializado en la obra de Shakespeare. Tras convertirse al ultranacionalismo serbio dirigido por Radovan Karadzic, su fijación por la idea de la Gran Serbia pudo más que su amor por la literatura. El interior de sus paredes derruidas se convirtió en un símbolo a favor de la paz y contra el odio étnico y numerosos artistas como el tenor Josep Carreras ofrecieron sus conciertos en aquel escenario único.
Cuando se construyó ese peculiar edificio de fachada neo morisca, fue uno de los más caros de la época, cuando Bosnia pertenecía al Imperio Austrohúngaro. En mayo de 2014 y tras un largo y costoso período de reconstrucción que empezó en 1996, volvió a abrir sus puertas.



Detrás de la Biblioteca se encuentra el barrio otomano, Baščaršija, una de las zonas más animadas de la capital y su principal atracción turística.

Su centro es la plaza de las palomas con su bonita fuente o Sebilj.

Una plaza rodeada de restaurantes, cafeterías y tiendas de recuerdos, un buen lugar para sentarse un rato y ver pasar la vida.

En Baščaršija hay varios edificios históricos que iremos descubriendo paseando por sus calles empedradas llenas de tiendas de antigüedades, artesanía y recuerdos.










Bursa Bezistan

Desde la plaza destacan sus seis cúpulas. Se construyó en 1551 por Rustem Pasha, Gran Visir de Solimán el Magnífico. En el edificio se comercializaba la seda que producía el propio visir en Bursa. Resultó muy dañado durante los bombardeos de la guerra y tras su reconstrucción, pasó a formar parte del Museo de Sarajevo. Se exhibe una exposición permanente que va desde la Prehistoria, Edad Media, Imperio Otomano hasta el período Austrohúngaro.




Mezquita de Ghazi Husrev-bey

Es la mezquita más importante de todas las que hay en Sarajevo, que no son pocas. Se construyó en el siglo XVI por orden del gobernador otomano que le dio el nombre.
Los años en que gobernó Ghazi Husrev-bey fue la época más próspera de Sarajevo, ya que puso todo su empeño en construir bellos edificios para la ciudad y convertirla en un importante centro cultural, comercial, artesano y militar en un cruce de caminos entre Oriente y Occidente.





Junto a la mezquita se construyeron también una medersa, biblioteca y Universidad islámica.  La torre del reloj, Sahat-Kula, que compite en altura con el minarete, es de la misma época y junto a éste forma una de las imágenes más típicas de la ciudad.





Morića Han

Este edificio también fue financiado por Ghazi Husrev-bey. Se construyó en 1551 y es el único caravanserai   que se conserva en Sarajevo.
Su agradable patio está rodeado por los antiguos establos y almacenes de mercancías, ahora tiendas. El lugar ideal para sentarse a tomar un té o un delicioso zumo de limón a la sombra del gran árbol que cubre el patio.




Como era habitual en ese tipo de posadas, en el piso superior se distribuían las habitaciones donde se acomodaban los comerciantes. En Morića Han había sitio para 300 huéspedes y 70 caballos.
Me recordó los caravanserai de la ciudad vieja de Skopje (ver aquí), la capital de Macedonia. En realidad, los barrios turcos de ambas ciudades tienen muchos puntos en común ya que estuvieron bajo la influencia del Imperio Otomano durante la misma época.



Bezistan y Tašlihan

Durante la construcción del Hotel Europa salieron a la luz las ruinas de esta importante zona de la ciudad. Junto con Morića han, el Tašlihan fue otro de los más importantes khans (hostales) entre la cincuentena que había en la ciudad.
El Tašlihan se construyó entre 1540-43, al mismo tiempo que el Bezistan (mercado cubierto) con el que estaba conectado. A diferencia de otros lugares parecidos, donde el patio central servía para cargar y descargar mercancías, aquí había una fila central de tiendas. En el patio había también una fuente pública y una mezquita. El Tašlihan sufrió varios incendios hasta que en 1879 uno de ellos lo quemó totalmente.


El bezistan de Ghazi Husrev-bey (1555) es un gran edificio de piedra con dos entradas, y bajo las cúpulas, a lo largo de sus 109 metros, se vendían principalmente sedas y otros productos textiles. Actualmente hay varios puestos de artesanía y recuerdos.








Sijavuš-pašina daira o Velika Avlija (Antigua Sinagoga)

La ciudad de Sarajevo acogió a muchos de los judíos expulsados de España y Portugal entre 1492-1496. Llegaron a través de Italia, Grecia y Bulgaria cuando Sarajevo estaba bajo dominación otomana. En 1581, con la aprobación de Sijavush Pasha se construyó este barrio residencial para los judíos expulsados que no tenían recursos, conocido como el Sijavus-pasha han. También se construyó la que sería la primera sinagoga la cual sufrió diferentes incendios a lo largo de los siglos XVII y XVIII, siendo posteriormente destruida durante la II Guerra Mundial. En 1966 ya restaurada, se convirtió en el Museo Judío de Bosnia-Herzegovina.



Puente Latino

Sin duda es el puente más famoso de Sarajevo. El original se construyó en el siglo XVI  siguiendo el ejemplo de los otros dos puentes de madera, el del Emperador y el Skenderija. El nombre de Puente Latino hace referencia a que en ese barrio de la orilla derecha del río vivía la población católica de Sarajevo.



Posteriormente se substituyó por el actual puente de piedra que nada tendría de especial si no fuera porqué un acto que aquí sucedió en 1914 fue el detonante de la I Guerra Mundial. El heredero de la Corona Austrohúngara, el archiduque Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en el cruce de las calles Obala Kulina bana y Zelenih Beretki, justo delante del puente, cuando volvían del Ayuntamiento (actual Biblioteca). En el mismo punto del asesinato hay un museo que expone fotos y documentos relacionados con los hechos.

Cruzando el Puente Latino y Museo en el cruce de los hechos



Si cruzamos el Puente Latino merece la pena detenerse para observar la Careva džamija o mezquita del Emperador en la que destacan los balcones de madera pintados de color verde y las cúpulas del antiguo hamam. La parte central de la mezquita es la más antigua y data de 1565.




El hamam Isa-begov fue el baño público más antiguo de Bosnia Herzegovina, mencionado por primera vez en un documento en el año 1462. A lo largo de los años sufrió varios incendios e inundaciones y en 1891 se tuvo que reformar por completo. De los muchos baños que había en Sarajevo durante la época otomana, solo quedan dos y el Isa-bey es uno de ellos. Cuando llegaron los judíos sefardíes a Sarajevo, se añadió una piscina (mikvé) para que pudieran realizar sus rituales religiosos.
Durante los años de la Guerra de Bosnia (1992-1995) estos baños públicos quedaron muy dañados y quedaron inutilizados. Tras su restauración, se han integrado en el bonito Hotel Isa begov Hamam, a pesar de que los baños todavía no están abiertos al público.




La Calle Ferhadija es una larga y amplia avenida comercial que enlaza el barrio otomano con la parte nueva. Al principio de la calle se encuentra la mezquita Ferhadije, pero la mayoría de edificios son de estilo europeo, de la época austro húngara, con alguna torre acabada en típica forma de cebolla y trabajadas decoraciones en las fachadas.




Se llega a la Plaza de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, la catedral católica. En su fachada lateral se pueden ver varias marcas de metralla y una rosa de Sarajevo en el pavimento, nos recuerda que allí se perdieron vidas.








A pocos metros, en la gran Plaza Oslobodenja – Alija Izetbegović (oslobodenja, significa liberación y Alija Izetbegović  fue el primer presidente de Bosnia Herzegovina) se levanta la Iglesia de la Natividad de la Virgen María, la catedral ortodoxa serbia, que no pudimos visitar porque estaba cerrada. Se construyó en 1868 con la colaboración del sultán Abdul Aziz que donó 500 ducados de oro.




Un grupo de hombres juegan al ajedrez en un gran tablero pintado en el suelo y nos llama la atención una placa del Ayuntamiento de Barcelona. Desconocíamos su significado pero buscando información supe que los lazos que unen Barcelona con Sarajevo fueron y son todavía fuertes. A los diez distritos de Barcelona se sumó a Sarajevo como el undécimo. Fue en 1992, coincidiendo con los JJOO de Barcelona, cuando la población se volcó para ayudar. No fue sólo una iniciativa del Ayuntamiento, gobernado entonces por Pascual Maragall, sino que muchas familias se implicaron en diferentes proyectos como acogida de refugiados, envío de material escolar, etc. Tras la guerra, Barcelona fue una de las ciudades que más ayudó en la reconstrucción de Sarajevo y sigue cooperando tanto a nivel institucional como a través de diferentes ONG's.








Seguimos caminando y encontramos la Art Gallery, museo donde se exhibe una sobrecogedora exposición fotográfica de la matanza de Sebrenica, cuando se han conmemorado 20 años de aquellos hechos.




Gradska Tržnica: 

Es un pequeño mercado y todavía funciona como tal. En febrero de 1994, en este edificio hubo un atentado contra civiles en el que perdieron la vida más de 60 personas y más de 200 quedaron heridas.




Llama eterna:

Muy cerca del mercado, justo en el punto donde la calle Ferhadije se une a la avenida Maršala Tito. Es un monumento dedicado a la memoria de los soldados caídos en la II Guerra Mundial. Las escenas de las paredes muestran la gran Yugoslavia que luchó contra los nazis y que permaneció unida hasta la muerte de Tito en 1980.




Acabamos cenando en un restaurante de una de las calles más animadas de 

Baščaršija






Reconstruir Sarajevo ha costado miles de millones de dólares. Aproximadamente un 80% de los monumentos dañados ya se han reconstruido, la mayoría gracias a las aportaciones económicas de países árabes como Arabia Saudí, Qatar o Turquía y con fondos de la Unión Europea.
Sin embargo, las heridas de su gente no podrán cicatrizar jamás.




4 comentarios:

  1. Una entrada muy completa que nos ayuda a lo que no conocemos estos países (sólo he estado en Eslovenia) a profundizar en esta parte del mundo que tanto sufrió recientemente. Poco a poco, gracias a blogs como el tuyo, voy incorporando estos escenarios a posibles, deseables, futuros viajes.

    No la imaginaba así, la verdad, y los cementerios me recuerdan a algunos que vi en Bélgica. Son de esos que te ponen los pelos de punta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si te gusta la Historia, estos países de los Balcanes te resultarán muy interesantes. A los que nos apasiona viajar, siempre encontramos lugares bonitos en todas partes, esto está claro, pero los países balcánicos tienen ese "plus" que te permite aprender la Historia reciente in situ.

      Un saludo

      Eliminar
  2. Impresionante recorrido, me ha encantado. Gracias por acercarnos estos lugares para que, como bien dice Tawaki, podamos incorporarlos a nuestros posibles futuros viajes.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carmen.
      Me alegro de que te haya resultado interesante. Un abrazo

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.