domingo, 3 de abril de 2016

Un paseo por Aosta, la antigua Augusta Pretoria

Aosta es una ciudad alpina que da nombre a todo el valle y a la región italiana más pequeña y menos poblada. Su centro histórico aglutina un interesante patrimonio romano y medieval que se puede recorrer en un paseo de pocas horas.
La ciudad ha sido desde siempre un lugar importante debido a su estratégica situación ya que se encuentra en la confluencia de los ríos Buthier y Dora Baltea donde convergen los pasos del Gran y Pequeño San Bernardo de los Alpes italianos. La zona estaba ya habitada en el año 1000 aC por los salasios, una poderosa tribu alpina de origen incierto. Los romanos conquistaron estas tierras derrotando a los salasios y fundaron la ciudad Augusta Praetoria Salassorum en el año 25 aC, facilitando así la comunicación con las provincias que el Imperio tenía al otro lado de los Alpes, a través de la llamada Vía de las Galias.


Con este sencillo plano os podéis hacer una idea de la distribución de los monumentos de Aosta.



AOSTA ROMANA

De la época romana quedan bastantes monumentos, algunos de ellos en un aceptable estado de conservación, mientras que de otros, como el foro, no queda apenas rastro.  En la llamada “Roma de los Alpes” podemos visitar:

ARCO DE AUGUSTO
Se trata de un arco triunfal que data de la época de la fundación de la ciudad. Se construyó entre los años 25 y 23 aC para conmemorar la victoria sobre los salasios y para rendir homenaje al emperador Augusto. Se encuentra en la parte este de la ciudad, en la Vía Galia que unía Francia con Italia a través de los Alpes y sobre el Decumano (nombre que se da a una calle con orientación este-oeste en una ciudad romana).
Está construido en piedra conglomerada y su estructura es bastante sencilla, de un solo arco de medio punto de 8.89 metros de ancho y 11.50 metros de alto. La altura total es de 17 metros y tiene diez columnas corintias. Su decoración mostraba escenas de guerra que posiblemente estaban en los nichos de la fachada pero que desgraciadamente ya no se pueden observar. De hecho, el arco presenta un estado de erosión importante. En el siglo XVIII y debido a un problema de filtraciones de agua, se sustituyó el ático original por el tejado de pizarra que aún conserva.



También se conocía como San Voult, ya que en la clave de bóveda se colocó un crucifijo. El original se reemplazó por uno nuevo en 1449 pero el que se puede ver actualmente es una copia de 1980 ya que el del siglo XV se conserva en el Museo del Tesoro de la catedral.



PUENTE ROMANO

Se encuentra muy cerca del Arco de Augusto. Se construyó sobre el río Buthier, pero en la Edad Media cambió el curso del río y perdió su función.


PORTA PRAETORIA

Está situada en la parte oriental de las murallas y era la entrada principal a la ciudad, la más importante de las cuatro que daban acceso al interior de la muralla. Se construyó tras la conquista de la ciudad, en la misma época que el puente y el Arco de Augusto con el que se encuentra alineada. Las dos aberturas laterales eran para el paso de viandantes mientras que la abertura central, mucho más ancha, estaba destinada a la circulación de los carros.


En la época medieval se construyó una capilla sobre el arco central dedicada a la Santísima Trinidad. La puerta estaba recubierta de losas de mármol de las que sólo se han conservado algunas piezas dejando la piedra al descubierto. Es un lugar muy transitado ya que queda en el centro de la ciudad, entre la Vía San Anselmo y la Vía Porta Praetoria. Se puede ver el resultado de las excavaciones que comenzaron en 2012 para buscar el nivel del suelo en época romana, unos dos metros por debajo del nivel actual.





TEATRO ROMANO

Particularmente es el monumento que más me gustó de Aosta. Lo encontraremos a muy pocos pasos de la Porta Praetoria. Impresionan sus 22 metros con arcos superpuestos que corresponden a los restos de la fachada sur. Parece ser que el teatro tenía una cubierta fija, aunque no quedan evidencias de ello. Igual que ocurrió en otras ciudades romanas, tras la caída del Imperio, principalmente durante la Edad Media, muchos edificios se adosaron al teatro y el monumento como tal pasó desapercibido durante varios siglos. Gracias a las obras de recuperación todos estos edificios fueron demolidos quedando al descubierto esa parte de fachada. Se han identificado también la orquesta y las gradas del auditorio que, según se calcula daban cabida a unos cuatro mil espectadores.






ANFITEATRO

Está muy cerca del teatro, y junto a éste constituían la zona de espectáculos de la ciudad. Sólo se conservan ocho arcos que forman parte de las paredes del antiguo Convento de Santa Caterina por lo que es fácil que pase desapercibido.

CRIPTOPÓRTICO FORENSE

El criptopórtico es un lugar muy interesante, se trata de una larga galería de tres brazos con pasillos separados por arcos cuya función no se conoce exactamente. Si hasta hace pocos años se defendía la teoría de que su función había sido la de almacén militar (horreum), ésta se ha descartado. Por su situación, se deduce que los criptopórticos hacían de enlace entre los lugares sagrados (templo, donde actualmente se levanta la catedral) y los lugares públicos (foro).



Se accede por unas escaleras que se encuentran al lado de la entrada de la catedral, en la Plaza Juan XXIII. Junto a este lugar se levantaba el antiguo foro, del que no quedan prácticamente restos, sólo algunas columnas.
Aunque actualmente se encuentre bajo el nivel del suelo, no era así en época romana ya que, tal como he comentado, el nivel del suelo de Augusta Pretoria quedaba dos metros por debajo de la Aosta moderna. El criptopórtico tenía una gran escalinata central y a cada lado se abrían dos accesos monumentales.
En el interior, su temperatura permanece constante durante todo el año y dispone de una serie de aberturas para que circule el aire.



MURALLA

La ciudad romana estaba protegida por una muralla rectangular de 724 x 572 metros y 7 metros de altura, revestida en su parte exterior por mármol travertino.
En total tenía veinte torres, dos de las cuales eran puertas, cuatro en las esquinas y algunas de ellas tenían únicamente función decorativa. De estas 20 torres se conservan dos, la Torre del Pailleron y la Torre del Lebbroso, aunque ésta última fue modificada en el siglo XVI. Tras la caída del Imperio, la ciudad fue abandonada y una vez se empezó a repoblar durante la Edad Media, muchos nobles construyeron sus fortalezas aprovechando los antiguos muros y añadieron nuevas torres.
Es el caso por ejemplo de la Torrenuova o Torre Nueva, que formaba parte del edificio de los vizcondes de Challant quienes la vendieron en 1295. Se trata de una estructura cilíndrica bien conservada. La veremos en la parte noroeste de la muralla junto a una zona verde.



La Torre del Balivi es otro ejemplo de torre medieval que se levantó sobre una antigua estructura romana. Se utilizó como prisión hasta 1984 y actualmente alberga el Conservatorio del Valle de Aosta.



Gran parte de la muralla queda al descubierto y se puede recorrer a pie el perímetro casi en su totalidad. 



AOSTA MEDIEVAL
  

Siguiendo nuestro recorrido cronológico, y antes de adentrarnos en plena Edad Media, podemos visitar las ruinas de la 

BASÍLICA PALEOCRISTIANA DE SAN LORENZO.
La verdad es que hace falta una buena dosis de imaginación para ver cómo era esta basílica cruciforme paleocristiana, Concilium Sanctorum o Asamblea de los Santos, construida sobre las tumbas de los primeros mártires, entre ellos los obispos Grato, Agnello y Gallo que vivieron entre los siglos V y VI.
Las ruinas se encuentran bajo la antigua Iglesia parroquial de San Lorenzo.



De la época medieval, Aosta conserva el CONJUNTO MONUMENTAL SAN ORSO que consta de la iglesia, el campanario y el claustro, así como su CATEDRAL. 



A San Orso se dedica la feria que cada año se celebra a finales de enero y donde se puede encontrar todo tipo de artesanía del valle, ya sea en madera, hierro, lana, encajes, cuero, etc…

CONJUNTO MONUMENTAL DE SAN ORSO

IGLESIA COLEGIATA (S. XI)
Las excavaciones han determinado que este gran conjunto monumental está construido sobre lo que habría sido una gran necrópolis extraurbana de la cual también formaba parte la basílica paleocristiana de san Lorenzo comentada anteriormente. En el siglo IX, la iglesia se reconstruyó completamente, ampliándola y se añadieron tres ábsides en la fachada oriental. 
La iglesia románica actual corresponde al siglo XI. Su planta está dividida en tres naves que terminan en ábsides semicirculares. En su interior, destaca la antigua cripta románica, el coro de madera (S. XV) y los frescos de la parte superior de la nave central (S.X-XI) los cuales quedan en gran parte cubiertos por las bóvedas y sólo pueden visitarse con un guía.

TORRE DEL CAMPANARIO
La torre del campanario se construyó en el siglo XII como parte del sistema defensivo de la muralla. Para edificar la base se utilizaron piedras de antiguos monumentos romanos. La parte superior corresponde al siglo XIII.






CLAUSTRO
Es la parte más destacada del conjunto. La planta románica es de 1133 y fue construida probablemente por arquitectos lombardos o provenzales y se remodeló en el siglo XV.





De los 52 capiteles originales se conservan 37. Están esculpidos en mármol blanco y cubiertos con pintura oscura ya desde tiempos antiguos. En realidad, se trata de un compuesto impermeabilizante mezclado con cenizas que al oxidarse va adquiriendo ese color negruzco. Sus bajorrelieves representan escenas del Viejo y Nuevo Testamento, de la vida de San Orso y se complementa la decoración con animales fantásticos, fábulas y lecciones de moral. Dichos capiteles reposan sobre columnas de mármol oscuro, muy utilizado ya en época romana.





PRIORATO
Este edificio se construyó siglos más tarde durante el Renacimiento. El prior de aquella época, Giorgio de Challant ordenó construir este edificio como residencia. Su fachada es de estilo renacentista, aunque tiene elementos, como la torre, de inspiración gótica.  



CATEDRAL DE SANTA MARÍA ASUNTA

La Catedral se levanta en el que fue el lugar sagrado del Foro Romano, siendo el primer edificio cristiano. Ya en el siglo IV había, una Domus Ecclesiae, uno de los primeros templos de inicios del cristianismo en la zona. En el siglo XI se construyó el templo románico, probablemente bajo órdenes del obispo Anselmo, hijo de la ciudad que fue dedicado a la Virgen María. El aspecto actual es el resultado de varias remodelaciones a través de los siglos desde la Edad Media, pero fue entre el siglo XV y principios del XVI cuando se restauró por completo dotándola de varias obras de arte.





La actual fachada, en estilo neoclásico, construida entre 1846 y 1848. Son características sus dos torres campanario.





AOSTA HOY

Visitar Aosta hoy significa conocer lo que queda de la antigua Augusta Pretoria romana y de su pasado medieval pero también perdernos por sus animadas calles llenas de pequeñas tiendas de recuerdos alpinos. 







Y cuando el cuerpo pida un descanso, podemos sentarnos en una de sus terrazas a degustar un menú valdostano acompañado de una copa de vino del valle.
El queso fontina es el más característico de la provincia de Aosta pero también se elabora el rico queso azul. También los embutidos, la carne de caza, las castañas o el pan con pasas.
Sus vinos tienen DO Valle d’Aosta/Vallée d’Aoste. La parte central del valle produce principalmente vinos blancos mientras que los tintos se elaboran en el valle bajo.
Genepi y Herbelet son los licores más conocidos.



Seguro que nos detendremos delante del edificio del Ayuntamiento, situado en la plaza más grande de la ciudad, el mejor punto de encuentro.

AYUNTAMIENTO
La sede del ayuntamiento es un gran palacio neoclásico que ocupa todo el lateral de la gran Plaza Emile Chanoux. Se construyó en 1839 en el lugar donde había un convento franciscano. Las dos fuentes de la fachada simbolizan los dos ríos de la ciudad, el Baltea Dora y Buthier


Aosta tiene un patrimonio excepcional, animadas calles llenas de tiendas y restaurantes pero -según mi gusto- le falta el encanto de los pequeños pueblos del valle. Faltan flores, faltan detalles, tiene pocos tejados de pizarra y demasiados edificios impersonales. Por ello, os propongo la siguiente parada: Pré-Saint-Didier.







PRÉ-SAINT-DIDIER

Para complementar la visita y si os viene de paso, merece la pena hacer un alto en el pueblo balneario de PRÉ-SAINT-DIDIER, que se encuentra a unos 30 kilómetros en dirección Courmayeur. En la época de los romanos ya tenía interés por sus aguas termales. El pequeño pueblo está situado en la confluencia de la Doire de Verney y la Doire Baltée a una altitud de 1001 metros. Caminamos por el sendero paralelo al río hasta el puente de piedra de donde cae un chorro de agua caliente. Por aquí se encuentran edificios abandonados que corresponden a los antiguos balnearios. 


Puente de piedra
A pocos metros del centro y siguiendo el río se encuentra el Orrido, que podríamos traducir como barranco, un cañón natural, estrecho y profundo por donde corren las aguas de la Doire de Verney. En la parte más elevada hay un mirador sobre el barranco y el río.
Aunque los romanos ya usaban sus aguas, la época de oro del termalismo fue a mitad del siglo XVII, pero actualmente y con instalaciones más modernas, la gente sigue beneficiándose del agua que sale entre 22 y 36 grados, todo un lujo en aquellos fríos parajes.


Balneario

El pueblo es diminuto pero con mucho encanto, lleno de flores por todas partes, como a mí me gusta.






8 comentarios:

  1. Sin duda, uno de los lugares que me apunto en mi agenda de próximas visitas.
    Espectacular. No sabría con qué quedarme, si la época romana o la medieval. Menuda riqueza patrimonial que tienen!
    Gracias Teresa, por mostrarnos este maravilloso lugar.
    Un beso.

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    1. Gracias a ti Elisenda. La verdad es que Aosta nos sorprendió, no me esperaba una riqueza patrimonial tan importante en medio de las montañas.

      Un abrazo

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  2. Pues he quedado francamente sorprendido con este post porque desconocía de la existencia de un legado romano de tanta importancia en Aosta. Muy bonita también la catedral y los criptopórticos que me han recordado los existentes en Arlés. Se parecen muchísimo.

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    1. Hacía tiempo que quería hacer una escapada al Valle de Aosta y el año pasado cunado fuimos a Turín, aprovechamos para acercarnos a conocerlo. La verdad es que hay mucho más por ver de lo que esperaba y los días se nos quedaron cortos. Aosta, ya lo ves, un patrimonio importante pero es que además de disfrutar de los pequeños pueblos alpinos que tanto me gustan, hay una infinidad de castillos que no te los acabas. Una zona para volver, seguro.

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  3. Pasamos por allí, y recuerdo el arco, por ejemplo, pero no nos detuvimos porque nuestro destino era ver el Mont Blanc. Como pasa en tantos y tantos viajes, siempre nos dejamos cosas interesantes por el camino.

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    1. En realidad, nuestro destino para aquel día era también el Mont Blanc pero estaba totalmente cubierto por la niebla y desistimos. El moderno Skyway Monte Bianco no es nada barato y decidimos probar suerte en otra ocasión.

      Saludos

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    2. Los dos primeros teleféricos nos llevaron a sendos sitios cubiertos de niebla, pero el último, el que lleva a la Aiguille du midi ya nos dejó verlo. Luego volví desde la parte Suiza, desde Chamonix en un día espectacular. Tenéis que volver.

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    3. Y tanto si volveremos, nos quedó la espinita clavada.

      Un abrazo

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