domingo, 29 de mayo de 2016

Dinan, ciudad medieval y Saint-Suliac, un bonito pueblo bretón

Las previsiones meteorológicas no fallaron y nos despertamos con un día gris y lluvioso. A pesar de ello, la primera imagen de Dinan nos cautivó y ya emprendimos la visita con mejor humor, eso sí, bajo el paraguas.  Optimista como casi siempre, incluso agradecí la lluvia. Sus calles empedradas lucían limpias y brillantes y las malditas sombras que echan a perder tantas fotos eran inexistentes.
Dinan es una pequeña ciudad bretona de unos 11.000 habitantes del Departamento de Côtes-d’Armor.



El nombre de Dinan tiene su origen en los dos vocablos celtas “Dunos” y “Ahna” y significa la colina de Ahna, dios de vivos y muertos. Igual que el resto del territorio de la Bretaña, en 1532 fue anexionada al Reino de Francia.


La ciudad está dividida en dos partes bien diferenciadas: El núcleo medieval amurallado, que se distribuye sobre una colina, y la zona baja que creció a orillas del río Rance, donde se encuentra su puerto fluvial.

VISITA DE DINAN

Os propongo la siguiente ruta para conocer los lugares más interesantes.

PLAZA SAINT-SAUVEUR
Tras aparcar el coche en la misma plaza iniciamos nuestra visita. Nos encontramos en el punto más elevado de la ciudad y donde se encuentra la impresionante basílica medieval de Saint-Sauveur con un magnífico pórtico románico.



Según la tradición, Rivallon el Pelirrojo, uno de los señores de Dinan que fue a las Cruzadas, en plena batalla en Tierra Santa prometió que a su regreso haría construir una iglesia. Se empezó en 1120 en estilo románico bizantino y en el siglo XV sufrió varias modificaciones. La torre de construcción piramidal es del siglo XVII y la aguja que la remata es de 1779.
En el año 1954 el Papa Pío XII la convierte en basílica.



JARDÍN INGLÉS
Detrás de la basílica de Saint-Sauveur, se encuentra el tranquilo y agradable Jardín Inglés.
Se creó a partir de 1853 en el lugar del antiguo cementerio de Saint-Sauveur y se le puso este nombre como homenaje a la numerosa colonia británica de Dinan.  Desde su mirador se obtienen las mejores vistas sobre la parte baja del pueblo, el río y el puerto.


Aquí se inicia la Promenade de la Duchesse Anne, un paseo que se habilitó tras una larga época de abandono de esa parte noroeste de la muralla, desde donde se domina el valle de La Rance.




RUE DE L’HORLOGE y TORRE DEL RELOJ
Desde la plaza da Saint-Sauveur nos dirigimos hacia la Rue de l’Horloge. No tiene pérdida, ya que su Torre del Reloj sobresale sobre los tejados y nos sirve para orientarnos.


La Tour de l’Horloge o Torre del reloj data del siglo XV y representa un símbolo para la ciudad de Dinan. Bajo reinado del duque de Bretaña François II, el consejo de nobles de la ciudad decide construir un edificio donde conservar los archivos y llevar a cabo las reuniones menores, ya que las de gran envergadura tenían lugar en el convento de los Jacobinos. Le añadieron una torre que serviría para avisar a la población en caso de incendio, muy frecuentes en la ciudad por el predominio de la madera en sus construcciones. 


Años más tarde, en 1507, fue la duquesa Anne de Bretaña quien ordena la adición del reloj, elevando la torre a categoría de beffroi o campanario, cuya campana de casi dos toneladas y media recibió el nombre de Anne. En 1906 se fundió la antigua campana y el material fundido se utilizó para fabricar una de idéntica que lleva el nombre de Duchesse Anne.
La torre está abierta al público y desde sus 45 metros de altura es un excelente mirador de la ciudad. Descartamos subir porqué fuera de temporada alta no abrían hasta las 14pm y teníamos otros planes para la tarde.


Horarios de visita:
De 1 de abril a 31 de mayo: de 14 a 18:30
De 1 de junio a 30 de septiembre: de 10 a 18:30

PLAZAS DES MERCIERS Y DES CORDELIERS
Se trata de dos de las plazas más bonitas de Dinan donde podremos ver varios ejemplos de casas con entramados de madera. Junto con la capital bretona, Rennes (ver aquí), es donde podremos ver más construcciones de este tipo.
La Plaza des Merciers, nos recuerda el oficio que allí se ejercía: la venta de todo tipo de productos de mercería, ya fueran sedas y otros tipos de telas, cintas, botones, hilos y agujas.


En el siglo XVIII la ciudad de Dinan tenía varios telares que abastecían de velas y telas a los navíos de Saint-Malo donde llegaban por vía fluvial. Fue en aquella época, gracias al impulso de la nueva burguesía, que la ciudad mejoró y empezó a extenderse fuera de la muralla.


La Plaza des Cordeliers lleva este nombre porqué en ella se encuentra el Convento de los Franciscanos (cordeliers en francés) los cuales se instalaron en Dinan a mitad del siglo XIII.
Tras la Revolución Francesa se vendió como bien nacional y desde 1804 acoge un colegio e instituto privados.

IGLESIA DE SAINT-MALO
Muy cerca se encuentra la Iglesia de Saint Malo (S.XII) uno de los edificios románicos más importantes de la región aunque sufrió importantes modificaciones durante la segunda mitad del siglo XIX.

CALLE JERZUAL
La Rue du Jerzual es una larga vía que lleva hasta la parte baja de la ciudad, junto al río. Después de cruzar la puerta de la muralla (Porte de Jerzual), la calle cambia de nombre y pasa a llamarse Rue du Petit Fort que desemboca en el puerto.





La pendiente es muy pronunciada, al bajar perfecto, pero después toca subirla. Si a uno no le apetece hacer el esfuerzo, puede subir al trenecito turístico. De todas formas, es muy recomendable no perderse detalle de la calle Jerzual porqué es un museo al aire libre con muchas casas de madera y madera combinada con piedra del siglo XVI






PUERTO DE DINAN
Desde el viaducto se obtiene una vista general del puerto. La zona es pequeña, se limita a las casas de primera línea en ambas orillas del río. A pesar de que hay amarradas muchas barcas, se ve poca actividad.



A pesar de que Dinan está a más de 20km del mar, se comunica a través del río y es fácil llegar hasta Dinard y Saint Malo (ver aquí), muchas barcas turísticas ofrecen excursiones.


Durante el siglo XVI, la ciudad vivió una época de prosperidad gracias a su actividad artesanal cuyo comercio se gestionaba a través del puerto del río Rance, entre Dinan y Saint-Malo. Ya en el siglo XIX, el tráfico fluvial perdió importancia, pero la construcción del viaducto (1852) y la llegada del ferrocarril (1879) mantuvieron su desarrollo.

UNA VUELTA POR LAS MURALLAS


“Le tour des remparts” permite caminar sobre la muralla y tener un punto de vista diferente del núcleo medieval. Dinan es la ciudad bretona que tiene la muralla más larga, un excelente ejemplo de fortificación medieval. Tras la demolición de la Puerta de Brest en 1880 y para asegurar su conservación, en 1886 se declararon monumento histórico.




En 1283, el Duque de Bretaña compra la ciudad, Dinan se convierte en ciudad ducal y empieza a construirse la muralla. En 1357, durante la Guerra de sucesión al Ducado de Bretaña, Bertrand Du Guesclin (cuyo corazón se encuentra en la basílica de Saint-Sauveur) y su hermano Olivier defendieron la ciudad asediada por las tropas inglesas y los bretones fieles a Juan de Montfort.




De importante carácter militar, durante el siglo XV se moderniza y se adapta a la artillería, esto no impedirá que su gobernador la rinda ante el rey de Francia tras la derrota bretona en la batalla de Saint-Aubin-du-Cormier en 1488. Sus muros se fueron ampliando hasta el siglo XVI y llegaron a medir 2650 metros, pudiendo resistir el asedio de los ingleses.




Entramos por la Puerta de Jerzual (siglo XIV), para muchos la principal entrada, abierta en una de las torres. A través de sus puertas y admirando sus torres disfrutamos de un genial paseo.

CASTILLO
Junto a la Puerta de Guichet (S.XIII) se encuentra el Castillo.
En realidad, se trata de un torreón de forma elíptica (S.XIV) llamado de la Duquesa Ana que formaba parte de la muralla defensiva. Aquí se encuentra la Oficina de Turismo.



VISITA DE SAINT-SULIAC

Siempre que viajamos a cualquier región de Francia, consulto la web de Les Plus Beaux Villages de France (aquí), para ver si hay algún pueblecito con encanto que nos cae cerca de nuestra ruta y vi que a unos 20 km de Dinan camino a Dinard (ver aquí), nuestro siguiente destino, se encuentra Saint-Suliac, catalogado como uno de los pueblos más bonitos de Francia (Les plus beauxvillages de France).






Se encuentra a la orilla derecha del río Rance, ya muy cerca de su desembocadura y merece la pena hacer un alto en el camino.
Según la leyenda, un príncipe de Gales, llamada Suliau (más tarde Suliac), desembarcó en estas costas en el año 560 y contribuyó a la evangelización de la región construyendo un monasterio donde murió en 606 y del que ya no queda piedra sobre piedra.

Place du Carruage, intersección delos caminos que llevaban a Saint-Malo



Empezamos con un paseo junto al río. Saint-Suliac mira hacia el estuario que forma la desembocadura del río Rance, un lugar de turismo tranquilo, ideal para navegar, pescar o simplemente pasear.






La lluvia no nos dio tregua y tras el paseo junto al río, nos dirigimos al centro del pequeño pueblo a través de una empinada calle central de la que salen varias callejuelas perpendiculares tan estrechas que se conocen como ruettes.



El pueblo esté lleno de rincones con mucho encanto, flores y varios detalles marineros, como las redes que cuelgan en algunas fachadas de las casas y que nos recuerdan la larga tradición pesquera. Su economía se basó durante siglos en el trabajo de los marineros y a partir del siglo XVII el pueblo prosperó gracias al tejido de lino y cáñamo dedicados especialmente a las telas destinadas a las velas de barcos, una actividad secundaria hasta el siglo XIX. A diferencia de otros pueblos que empezaron a recibir turismo británico, Saint-Suliac se mantuvo durante largo tiempo como pueblo de pescadores.




La mayoría de sus casas son de piedra, de los siglos XIV y XV, un bello ejemplo de la arquitectura rural bretona.




Visitamos su iglesia del siglo XIII con posteriores modificaciones, declarada Monumento Histórico. Su interior es sencillo y, como pueblo que vive del mar, no es extraño ver las ofrendas de barcas pidiendo protección a la Virgen.




En sus alrededores podremos visitar una pequeña capilla dedicada a la Virgen de Grainfollet, construida por los marineros tras una promesa a la Virgen antes de la salida de Terranova para que les protegiera. Los que regresaron levantaron la capilla en la colina donde esperaban sus mujeres.
Cerca del pueblo se puede ver también un menhir conocido como Dent de Gargantua sobre el cual se cuenta una bonita leyenda de un gigante llamado Gargantua. Si os interesan las leyendas, la podéis leer aquí.


6 comentarios:

  1. Unos recorridos preciosos! Las casa con entramados de madera, la piedra, los adoquines mojados, las flores. La verdad es que parecen dos poblaciones encantadores. No conocemos ni Bretaña ni Normandía. Ya toca!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A nosotros nos quedaron ganas de conocer Normandía y, claro está, más a fondo la Bretaña. Dentro de un tiempo seguro que volvemos por allí.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Les façanes plenes de flors són molt boniques i la basílica de Dinan preciosa. Les teves fotos no necessiten el sol per ser maques, sempre ho són.

    Una abraçada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dinan és una ciutat molt maca, petita i fàcil de recórrer, la basílica i el passeig per la muralla val molt la pena. I el poblet de Saint-Suliac és un encant, ple de raconets d'aquells que fan que la càmera de fotos tregui fum. Gràcies pel teu comentari. Molts records.

      Eliminar
  3. Nosotros también sufrimos la falta de sol en Bretaña, y aunque estuvimos por esta zona, no hicimos una visita tan completa como la vuestra. Creo recordar que volvíamos de algún otro sitio. La verdad es que dan ganas de volver.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te creas, para nada nuestra visita fue completa, lo que pasa que visitaríamos lugares distintos. A nosotros también nos quedaron ganas de volver.

      Un abrazo

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.