jueves, 12 de mayo de 2016

Los colores de San Juan del Sur

San Juan del Sur no entraba dentro de los planes iniciales en nuestra ruta por Nicaragua, sin embargo, al regreso de la Isla de Ometepe (aquí), no nos apetecía seguir el viaje hasta el siguiente destino, la ciudad de León, y decidimos hacer una parada en este turístico lugar de la Costa del Pacífico nicaragüense.
Nos despedimos de Ometepe y al llegar al muelle de San Jorge, cogimos un taxi hasta el mercado de Rivas (unos 15 minutos), desde donde salen los autobuses hacia varios destinos.






CÓMO IR DE RIVAS A SAN JUAN DEL SUR

Para ir de Rivas a San Juan del Sur hay varias opciones: taxi, colectivo (taxi compartido), autobús o shuttles, muy utilizados por los turistas.

El mismo taxista nos ofreció llevarnos a Rivas por tan sólo 16$ pero ya le habíamos cogido gustillo a los autobuses nicaragüenses y como no teníamos ninguna prisa preferimos este medio. A veces nos gusta ser un poco sufridores y es que para recorrer los 30 kilómetros que separan Rivas de San Juan, tardamos aproximadamente una hora. Cogimos el primer bus que salía, pero hacía la ruta del interior, circulando por caminos sin asfaltar en un trayecto no demasiado cómodo, ya que iba parando continuamente frente a las casas que se encuentran a lo largo de todo el trayecto. Iba hasta los topes cargado con sacos de harina y arroz que la gente de las aldeas había comprado en el mercado de Rivas para la festividad de la Purísima que se celebra en familia por todo lo grande.





Antigua villa de pescadores, San Juan del Sur es el destino de playa más popular del Pacífico de Nicaragua. Muy lejos de cómo me la imaginaba, se trata de una localidad pequeña, con casas bajitas y mucho color.








Por lo que vimos, la mayoría de turistas son jóvenes de Estados Unidos atraídos por el buen clima, los bajos precios, las buenas olas para la práctica del surf y la fiesta.
El pueblo tiene algunos ejemplos de bellas casas victorianas pero predominan las casas de madera de antiguos pescadores pintadas de vivos colores. A pesar de ser un lugar muy turístico, sus calles parecen tranquilas y la vida transcurre sin demasiado ajetreo ... por lo menos durante el día.







En el Parque Central se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, patrón de la localidad, con una imagen en el exterior del templo. 


Como siempre nos gusta hacer, dimos una vuelta por el mercado, muy pequeño, acorde con las dimensiones de San Juan.






Su espléndida bahía abierta al océano tiene una primera línea de mar llena de restaurantes que ofrecen especialidades de marisco y bares que se animan por las noches. Tocaba comer y nos decidimos por el restaurante El Timón, lleno de familias celebrando el fin de curso escolar y vestidos con sus mejores galas, las niñas de largo y los niños con traje, camisa blanca y corbata.



Pasamos el resto de la tarde paseando por la playa, de una punta a otra de la bahía, que en marea baja estaba genial. Sobre la colina, en el extremo norte, una imagen de 15 metros (24 metros con el pedestal) del Jesús de la Misericordia que se distingue desde cualquier punto.


Desde el mirador hay una buena vista del pueblo y toda la costa. La escultura es del artista costarricense Max Ulloa y se realizó por encargo de un empresario nicaragüense propietario del exclusivo complejo residencial Pacific Marlin, que se extiende por los alrededores de la colina donde se levanta la imagen.





San Juan del Sur es también un buen lugar para la observación de aves y tanto en la misma playa como en los manglares cercanos, se pueden ver varias especies.











Un poco antes de las cinco nos sentamos en la terraza de uno de los muchos locales que se alinean frente al mar esperando la puesta de sol que, como pudimos comprobar, tiene una merecida fama. Aprovechamos el happy hour para tomarnos unas deliciosas piñas coladas y repetir con unos daiquiris de mango. 








Además de contemplar el espectáculo de la puesta de sol, fue un rato muy entretenido, ya que los vendedores de playa iban pasando ofreciendo sus mercancías, desde hamacas a bisutería, cerámica, pajaritos, flores hechas con hojas de palma o gafas de sol.





Nos llamó la atención una guapa joven que se acercó para vendernos bisutería y con la que charlamos un buen rato. Con 20 años, lleva 13 vendiendo en la playa, desde los 7 años. Tiene un hijo de 2 años y medio que hay que mantener y según ella, el negocio le va bien, suficiente para el arroz y los frijoles. Cada día baja a la playa por la tarde y trabaja hasta las 9 pero ese día había empezado más tarde porqué fue a Rivas a comprar cositas para el bautizo del niño. En Nicaragua, a pesar de ser un país extremadamente católico, casi ninguna pareja pasa por el altar porqué, según la joven, así es más fácil “ahora con una, ahora con otra”, como hizo el padre de su hijo que la dejó plantada. A pesar de todo, nos comentó que era feliz y que estaba agradecida a la vida porqué le había dado un hijo, el motivo por el cual luchar y por el que seguiría caminando playa arriba, playa abajo vendiendo collares, pulseras y aretes, como llevaba haciendo desde los 7 años.
Decenas de historias como ésta detrás de cada uno de los jóvenes que en las playas intentan vender algo a los turistas a cambio de unas monedas que les permita simplemente subsistir.




La mañana siguiente regresamos a la playa a primera hora, cuando sólo se encuentran los madrugadores que salen a correr o los que pasean al perro. Mientras desayunaba había leído en un periódico local que está previsto construir una terminal de cruceros en San Juan del Sur y pensé en cómo cambiaría todo aquello si se hace realidad el proyecto.






A pesar de la espléndida playa de San Juan del Sur, parece ser que las mejores se encuentran a algunos kilómetros de la localidad. Las más populares son:
Hacia el Norte: Playa Marsella, ideal para nadar y Playa Maderas, muy concurrida por los aficionados al surf.

Hacia el Sur: Playa Remanso, Playa Tamarindo y Playa Hermosa.

A unos 20 kilómetros de San Juan hay un buen lugar para observar el desove de la tortuga Paslama (Lepidochelys olivacea), la más pequeña de las tortugas marinas. Se trata del Refugio de Vida Silvestre La Flor y desde la mayoría de hoteles se organizan salidas.
Entre julio y enero hay siete arribadas, como se le llama en Nicaragua a la llegada masiva de unas 30.000 tortugas. La temporada alta va de septiembre a octubre, cuando pueden llegar hasta 3000 ejemplares a la vez. En esta ocasión no fuimos a verlas, ya que habíamos disfrutado de esta actividad en anteriores ocasiones, en Costa Rica y en Omán.
Aunque sea muy poco habitual en nuestros viajes, preferimos dedicarnos a il dolce far niente, que no viene mal de vez en cuando.
Nos despedimos de San Juan del Sur hacia el siguiente destino, la ciudad de León.



CÓMO IR DE SAN JUAN DEL SUR A LEÓN

No hay autobuses directos que unan ambas ciudades y las opciones son:
1. Bus de San Juan del Sur a Managua:  2h30 en exprés.
En Managua se llega a la Terminal Roberto Huembes y se debe coger un taxi (30-40 minutos) hasta la Terminal UCA (Universidad) de donde salen los autobuses hacia León.
Bus de Managua a León: 1h20 en exprés.

2. Shuttle de San Juan a León. El trayecto es bastante más caro (25$ por persona) pero evitamos tener que hacer el cambio de terminal en Managua.
Se puede reservar el día anterior en cualquier hotel.


8 comentarios:

  1. Quina zona més bonica! Colorida, pintoresca, natural... Ho té tot!
    Una maravella aprofitar per anar a la banda del Pacífic. Gràcies, Teresa pels teus posts i consells. Molt interessants.
    Un petó

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    1. Doncs sí Eli, en principi no ho teníem previst però ens va agradar i ho vam passar molt bé.

      Una abraçada

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  2. Una meravella de poblet ple de color, unes fotos magnífiques i el plat de marisc té una pinta formidable.
    Una forta abraçada

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    1. És un lloc molt pintoresc amb una platja molt maca i bon menjar. Petons!

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  3. Vaya colorido y vaya pinta que tenía la comida. El atardecer, espectacular también. No sé si habría tomado el colectivo. En este tipo de viajes siempre lucho entre conocer de cerca la cultura local y la comodidad.

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    1. A nosotros nos pasa lo mismo. Por una parte se agradece la comodidad en el transporte pero, por otro lado, me lo paso bomba en los colectivos. Intentamos combinar ambos medios y así satisfacemos la curiosidad y la comodidad.
      Un abrazo.

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  4. No nos acabó de convencer San Juan del Sur. Estuvimos una noche allí y la verdad es que la playa estaba algo movidita aquél día y la ciudad tampoco lucía mucho. Por lo visto han pasado la brocha porque tanto color no lo recuerdo. Quizá me faltara esta mariscada y las piñas coladas al atardecer... hace ya 10 años de ello y parace que el país, poco a poco, va saliendo adelante. Me alegro por ellos.
    Por desgracia, no pillamos época de desove, pues fuimos en mayo. Una pena, porque nunca lo hemos visto y nos haría bastante gracia.

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    1. Tal como comento, no es un lugar donde tuviéramos previsto hacer parada, no somos demasiado de playas y, además, tampoco había leído ninguna maravilla de San Juan del Sur, sí en cambio de las playas caribeñas de Nicaragua. Nos quedamos en San Juan sólo una tarde y la mañana del día siguiente, antes de partir hacia León, suficiente. De todas formas, nos alegramos de haberlo hecho porqué lo pasamos muy bien.

      Un abrazo

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